NUESTRA HISTORIA

La Iglesia de Santa María fue oficialmente inaugurada el 19 de Septiembre del 2004.  Dicho sea de paso, este día es recordado año a año con la celebración solemne de la Eucaristía y una convivencia de todos los miembros de ahora nuestra comunidad.

La propiedad fue adquirida el 1 de Abril del 2004.  En esa misma noche, el Obispo David C. Jones, su esposa, su mamá, el Rvdo. Jesús Reyes, la Rvda. Victoria Heard y varios líderes miembros de la Iglesia San José, se reunieron en el recientemente adquirido edificio para proclamar propiedad Episcopal con una eucaristía y una cena.  Fue un momento lleno de regocijo y logro.  El proceso de desarrollo de esta congregación se inició unas semanas después.  La Iglesia hermana de San José, en Arlington, (localizada a unas 5 millas al Norte de nuestra iglesia) fue quien proveyó “la semilla” para “plantar” la nueva iglesia.  Fueron 13 familias y casi todas ellas continúan como miembros activos de nuestra congregación.

El primer servicio religioso fue realizado el último domingo de Julio del 2004.  En ese día celebramos la “Gran Comunión” de los niños y niñas de la Iglesia San José que fueran cuidadosamente preparados por Roberto Orihuela que se había quedado como responsable pastoral. Enero del 2005 fue también clave para que la infraestructura y el Templo de Santa Maria fuera conocida por más personas, ya que en ese mes se hicieron las primeras Confirmaciones de un gran número de jóvenes, en total 43 preparados también por el Rev. Roberto Orihuela actual Vicario de Santa Maria. En ese día el templo estaba repleto y la mayoría de los participantes descubrieron por la primera vez lo que podría llegar a ser su nuevo hogar.

Desde ese momento se inició el crecimiento de la iglesia y éste continúa. Domingo a Domingo nuevas familias llegan a la Iglesia.

NUESTRA VIDA COMUNITARIA

La Iglesia de Santa María es una congregación joven.  Esto en cuanto al tiempo de existencia y la edad promedio de su membresía.  Además, la mayoría de sus miembros son personas nuevas en la iglesia y la experiencia Episcopal.  Aun enfrentamos varios desafíos en esta área de la vida comunitaria.  Sin embargo, algunos de los líderes han sido miembros de la Iglesia Episcopal por años.

Desde el 2008 nuestra comunidad fue creciendo a un ritmo muy acelerado. Por eso podemos decir en este momento que la iglesia cuenta con una membresía registrada y contribuyente con su promesa (mayordomía) de 300 familias o unidades registradas (personas solteras o individuos sin familia en este país).  Sin embargo, la asistencia dominical es mucho mayor.  Contamos con la presencia de casi 600 personas divididas en tres servicios dominicales (más adelante se presentarán detalles sobre esto).  El total de niños registrados entre las edades de 0 a 13 años llega a 183, y los jóvenes de entre 14 y 21 años llegan a 80.  La mayoría de las familias asistentes aun no han sido registradas.  Nuestro trabajo en esta área es constante. La mayoría de las personas son de ascendencia Boliviana (aproximadamente el 70% de la membresía); sin embargo estamos trabajando para atraer e integrar a otras nacionalidades latinas. Hoy podemos decir que en nuestra iglesia Santa Maria somos mucho más diversos que al principio enriqueciéndonos de las diferentes culturas.

NUESTROS PROYECTO PASTORAL

VISION

Es en el espíritu evangélico de Jesús que la Iglesia de Santa María quiere vivir, reconocer y proclamar -mediante la oración, la vida sacramental y el servicio a los hermanos- que el Señor es “el camino, la verdad y la vida”.

MISION

La Iglesia de Santa María quiere ser el reflejo de la vida fraternal cristiana donde le pueblo Latino de Dios encuentre respuestas tanto a sus aspiraciones materiales como espirituales.

LEMA

“. . . hágase en mi según tu Palabra” (Lc. 1,38).

Esta es la referencia bíblica que nos inspira. Así como María inició su ministerio con la respuesta al ángel Gabriel, de la misma manera nosotros deseábamos seguir su ejemplo poniéndonos en las manos misericordiosas de Dios. Nuestro entendimiento de este pasaje es que afirma un muto acto de confianza. Dios llama garantizando su presencia, nosotros respondemos confiando en esa presencia. Nuestro lema se encuentra plasmado en el sello oficial de nuestra iglesia. Es un recordatorio constante de que lo que significa confiar en la presencia de Dios y lo que implica dar testimonio cristiano en todo momento y en todo lugar.